Gonzalo Gutierrez.
Antecedentes
La suba de precios de las materias primas agropecuarias, que comenzó en 2005 y se extendió hasta mediados de 2008, tuvo impactos diferenciales en los países de América Latina. Algunos países tuvieron en esta suba de precios una oportunidad para afianzar un fuerte crecimiento de su producción primaria, mientras que en otros países se generaron fuertes tensiones sociales al someter a importantes estratos de la población a una fuerte suba de los productos básicos, reduciendo su poder de compra de los mismos.
En este marco el IICA desarrolló una metodología que permite evaluar los impactos derivados de la suba de precios en los productos básicos, con énfasis especial en conocer que ocurre con los ingresos de los pequeños productores familiares.
De este modo, es posible determinar un sistema de alerta temprana que permita identificar los potenciales problemas derivados de estos cambios en los diferentes países del continente americano. El período de análisis estuvo comprendido entre el 2000 y el 2007.
En concreto el trabajo involucra tres etapas claramente diferenciadas: el análisis a nivel de territorio de cual ha sido la evolución de los ingresos netos totales en pequeños productores familiares, un análisis del país en relación con la seguridad alimentaria y el desarrollo de una encuesta a nivel de productores de tipo cualitativo de verificación de los resultados. Se realiza además un análisis de las políticas aplicadas como producto de la coyuntura tanto para productores como consumidores.
Condiciones del país en cuanto a seguridad alimentaria
Si bien Uruguay es un exportador neto de alimentos, en el período considerado existieron fuertes cambios en el contexto macroeconómico que llevaron al país a cambios extremos.
En el año 2002 Uruguay vivió la mayor crisis económica de su historia reciente. En ese período se conjugaron varios factores que llevaron al país a una profunda crisis económica y social: una fuerte baja del Producto Bruto Interno, un fuerte proceso de devaluación de la moneda local frente al dólar (adelanto cambiario) y un aumento significativo de la tasa de desempleo.
El deterioro económico experimentado en el país se asocia también a la ocurrencia de fiebre aftosa y un desmoronamiento del sistema financiero local, que expone al sector productivo a una difícil coyuntura. Se observa una caída importante de los precios agropecuarios a la que se asocia un fuerte endeudamiento en dólares del sector agropecuario que complica el proceso de reactivación productiva del país. Una parte importante de la población uruguaya queda en la indigencia, producto de la crisis, con el consiguiente riesgo alimentario que implica esa situación.
A partir del año 2003 comienza a producirse un proceso de recuperación de la producción agropecuaria, de la mano de los beneficios que presenta el adelanto cambiario. El sector agropecuario y en particular algunos sectores dentro de este como son la ganadería, la lechería y la agricultura de secano dan muestras de un proceso de recuperación que se consolidará en los años subsiguientes como los de mayor crecimiento del sector en su conjunto en la historia del país.
En términos de seguridad alimentaria, la información disponible indica que en algunos sectores el abastecimiento interno de calorías para la dieta depende de productos importados. Tal es el caso de los aceites vegetales así como frutas y hortalizas.
Los factores que explican la dependencia en estos dos rubros obedece a razones diferentes. En el caso de los aceites, a pesar que Uruguay exporta semillas oleaginosas, existe una fuerte presión competitiva de los aceites importados de Argentina.
Para el caso de las frutas y hortalizas, las causas que explican la dependencia de las importaciones se vinculan con la ocurrencia de problemas climáticos que afectan a la oferta local, lo que lleva a la necesidad de importar estos productos para satisfacer la demanda.
Las estadísticas indican que se observa una situación de dependencia en el caso del trigo para los años 2001 y 2002, pero cabe acotar que las importaciones de trigo de esos años son el producto de a la ocurrencia de serios problemas de calidad en el trigo local que obligaron a importaciones masivas de trigo para abastecer al mercado local.
Con las excepciones antes mencionadas, Uruguay no presenta una situación de riesgo en cuanto a la seguridad alimentaria. A pesar del proceso de suba de precios en los alimentos registrado en el mercado internacional, los consumidores uruguayos no han visto peligrar el abastecimiento de alimentos básicos por esta coyuntura. Esta situación contrasta con lo observado en otros países del continente donde la suba en los precios de algunos alimentos (maíz para tortillas en Méjico) han tomado estado público por el alto peso relativo de este producto en la canasta de consumo.
Sin embargo, la bonanza de precios internacionales en los alimentos, tuvo un impacto en la evolución de la inflación en especial en 2007 y 2008. Producto de la fuerte suba en los precios de algunos productos básicos, el gobierno uruguayo tomó una serie de medidas tendientes a amortiguar el efecto de la suba de precios en el consumidor final, en especial en los productos de consumo masivo (trigo, leche, carnes rojas entre otros).

El ejecutivo hizo uso de varios instrumentos para lograr ese objetivo que fueron desde impulsar acuerdos voluntarios de precios entre los actores de las cadenas industriales comprometidas, hasta medidas de alivio fiscal temporales para la reducción de los precios al consumidor final. Un caso particular fue el de la leche, donde el estado tiene un papel en la fijación de una parte del precio al productor y donde se resolvieron cambios en el sistema, así como subsidios directos a la leche fresca para el consumo de la población.
Impactos en la variación de los ingresos de los pequeños productores familiares de la coyuntura de altos precios internacionales de los productos básicos
La metodología propuesta para el análisis de los ingresos de los pequeños productores familiares se basa en la determinación a nivel de territorios seleccionados de los ingresos netos obtenidos tanto de la actividad agropecuaria como fuera de ella.
Para ello se estima, tomando como base la información primaria disponible, la canasta de productos que se genera en ese territorio (en nuestro caso tomando como base el Censo General Agropecuario del año 2000) y se determina el valor bruto de producción, tomando como año base el año 2005 = 1. Al indexar el valor bruto de producción, se eliminan los efectos entre países y los resultados se hacen comparables entre si, pero se mantiene la riqueza en cuanto a que productos son los que representan la mayor parte del ingreso y cual es su variación.
El siguiente paso es la determinación del costo de producción de la canasta de productos estimada anteriormente. Para ello se recurre a informantes calificados que proporcionan una idea de los costos promedio de producción para cada uno de los productos seleccionados. Al igual que en el caso anterior, se toma como política el indexar los costos tomando como año base el 2005.
De la diferencia entre ingresos y costos se obtiene los ingresos netos agrarios, al tiempo que es posible determinar, dentro de los costos cuales son los de mayor incidencia y cuales los productos mas afectados, tanto por el aumento de costos como por el aumento en los ingresos.
Adicionalmente, se estiman los ingresos no agrarios de los establecimientos rurales de la zona, basados en información secundaria. La idea es determinar los montos de transferencias que reciben los hogares rurales por parte del estado.
Aplicación de la metodología al caso uruguayo
Para el caso del Uruguay, en acuerdo con la OPYPA se seleccionaron como población objetivo para el análisis, productores ganaderos criadores familiares del departamento de Paysandú y productores lecheros del departamento de Florida. Es importante destacar que en el caso de Uruguay, si se agrupan a los productores en función del uso de la mano de obra utilizada, se obtiene como resultado que 2/3 parte de los productores son clasificados como familiares. Los rubros donde se concentran con mayor intensidad son en la producción ganadera (esencialmente cría), horticultura y producción lechera.
Dada la relevancia para el país de la producción ganadera y lechera, es que se seleccionaron estos dos rubros para el análisis. La información técnica correspondiente al perfil de ingresos y costos de producción se obtuvieron en base a información del Instituto Plan Agropecuario para el caso de la ganadería de cría y de Conaprole para el caso de los productores lecheros.
Los resultados del trabajo indican que tanto los productores lecheros como ganaderos familiares tuvieron un aumento de los ingresos netos agropecuarios en el período considerado. Esencialmente los aumentos en los ingresos son derivados de aumentos en los precios de los productos vendidos (ganado gordo, reposición y leche) que tuvieron una suba muy importante de precios a partir del año 2003, especialmente en el caso de la ganadería de cría.
Los costos de ambos rubros también muestran un crecimiento muy significativo, con una creciente incidencia del costo de la mano de obra (evaluada como el costo de vida de un asalariado rural), asi como por el creciente efecto de algunas de las partidas de insumos evaluadas, esencialmente el caso de los fertilizantes tanto fosfatados como nitrogenados. En el caso de los costos, la lechería es la que presenta el aumento mas expresivo de los mismos dada la intensidad del sistema de producción, que tiene una alta dependencia de insumos importados.
En términos generales, se observa que el efecto de aumento de los ingresos tiende a atenuarse hacia el año 2007, momento en que la progresión de los costos crece casi a la misma tasa que los ingresos, lo cual lleva a relativizar los beneficios de los altos precios.
Algunos factores particulares que afectan el resultado en el caso uruguayo
Existen dos variables que deben ser consideradas adicionalmente en el caso uruguayo, y estas son el precio de la tierra y la evolución del tipo de cambio.
El precio de la tierra ha tenido un muy fuerte aumento por varias razones, pero esencialmente vinculado al gran aumento del cultivo de soja en el país que pasa de ser prácticamente inexistente en 2003 a ser el principal cultivo agrícola de secano en 2007. El constante crecimiento de la soja ocurre por su alta rentabilidad, que a su vez se apoya en los altos precios que logra la oleaginosa en el mercado internacional. Esto genera no solo un aumento en los precios de las tierras agrícolas para venta sino también de los arrendamientos rurales, tal como se aprecia en el Cuadro siguiente.

El aumento en el costo del arrendamiento de tierras, especialmente aquellos de mayor aptitud agrícola, comienza a desplazar a otros rubros con menor capacidad de pago de rentas, como el engorde intensivo de ganado y la producción lechera. La producción agrícola, de la mano de una intensificación de la agricultura y datos los altos precios de los cereales y oleaginosos en el mercado lograban rentas muy superiores a otras producciones en especial en 2006 y 2007. Este proceso de aumento en el costo de la tierra tiene un efecto importante en la producción lechera, ya que tiene una fuerte dependencia en el uso de tierra arrendada, en especial en el caso de los pequeños productores que ven dificultado su acceso a la tierra. En el caso de la producción ganadera, la situación de aumento del costo de la tierra para aquellos que arriendan es de menor intensidad por el tipo de suelos en el que se desarrolla la actividad.
Como se aprecia en el cuadro siguiente, durante el 2007 se observó un proceso de apreciación del tipo de cambio entre el peso uruguayo y el dólar estadounidense. Este proceso amenaza la competitividad de todos los sectores que reciben ingresos en dólares pero que tienen egresos en la moneda local.

Fuente: Basado en Anuario Estadístico Agropecuario 2008 DIEA/MGAP
Si bien este proceso se revierte en el 2008, como consecuencia de la crisis financiera internacional, fue evidente el efecto a nivel de los rubros analizados por el alto peso relativo de los egresos en pesos.
Encuesta cualitativa a productores
Uno de los aspectos innovadores de la evaluación del impacto de los altos precios en los ingresos de los pequeños productores familiares uruguayos fue el desarrollo de una encuesta a los mismos para evaluar su percepción de la situación y las medidas tomadas para manejar sus efectos.
En tal sentido se realizó una encuesta a 50 productores familiares, buscando mantener la representación del universo analizado anteriormente: 20 productores lecheros y 30 productores ganaderos familiares de las departamentos de Florida y Paysandú respectivamente. Las encuestas fueron realizadas entre los meses de noviembre y diciembre del 2008 por personal de la Facultad de Agronomía de la UdelaR.
El desarrollo de la encuesta encontró una dificultad en cuanto a la oportunidad de su realización. Para fines del 2008, los precios de los productos agropecuarios se encontraban en caída libre en medio de una profunda crisis financiera y económica global, a lo que se suma el efecto de la mayor sequía que se recuerda en Uruguay en los últimos 40 años. Por tal razón, el ánimo de los productores se encontraba impregnado de esa realidad y el momento de altos precios de sus productos y altos ingresos era mas un recuerdo que una realidad.
La encuesta buscaba conocer la opinión de los productores en varios aspectos, sobre todo cual fue la conducta de los productores para aprovechar la coyuntura, la percepción en relación con la rentabilidad y nivel de actividad económica en el pasado reciente, los beneficios percibidos sobre las medidas de política aplicados y finalmente como afectó el poder de compra de alimentos el proceso de suba en los precios de los productos básicos.
Los resultados de la encuesta, inédita en el país a la fecha de su realización, muestran que los productores encuestados señalan una visión muy pesimista sobre el futuro en términos de su actividad económica, con la sequía y el costo de la tierra como principales elementos negativos a considerar.
En términos de los instrumentos de política aplicados y la percepción de sus beneficios, cabe acotar que la encuesta estaba diseñada para un entorno diferente al del país, mas allá que la opinión general es que no se perciben beneficios a ese nivel, ya que de hecho no existieron medidas significativas a nivel de la producción primaria de los rubros analizados.
Finalmente, el poder de compra de alimentos no parece haber sido afectado en la opinión general de los encuestados, mas allá de que se busca como reflejo de la situación hacer un uso mas eficiente de los recursos disponibles.
Conclusiones
Los resultados del trabajo permiten verificar una tendencia observada en otras publicaciones nacionales en relación con la evolución de los factores analizados. La coyuntura de altos precios internacionales de los productos básicos presente hasta mediados del 2008 impactó en forma positiva en los ingresos de los pequeños productores familiares ganaderos y lecheros, aunque el crecimiento de otros sectores de la actividad representara una amenaza, siendo la principal el costo de la tierra derivada de una agricultura con alta rentabilidad.
Si bien existe una cierta memoria de los beneficios obtenidos en el período de análisis, la coyuntura climática y el momento en el que se realiza la encuesta de verificación a productores muestra una realidad teñida de un marcado pesimismo, ya que los precios de los productos agropecuarios enfrentaban una fuerte caída de la mano de una crisis financiera y económica global sin precedentes.