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COYUNTURA AGROPECUARIA
A través de este nuevo servicio que ofrecemos en nuestra página web ponemos a disposición de nuestras contrapartes y público en general, artículos de opinión sobre temas estratégicos de la agricultura uruguaya, preparados por destacados columnistas nacionales e internacionales.

Coyuntura Agropecuaria

Uruguay: País Arrocero

Ing. Agr. Tabaré Aguerre.
Noviembre 2008

Cuando se analizan las características del mercado y la producción mundial de arroz, así como de los países productores Uruguay presenta particularidades propias y poco comunes.

Uruguay es el 6to exportador mundial – y primero en Latinoamérica - participando con el 3 % del comercio de arroz a nivel internacional. Prácticamente 1:000.000 de toneladas (base elaborada) de las cuales se exporta el 95 %, se destacan en un comercio mundial dominado por exportadores que en general, son a su vez grandes consumidores, exportando cantidades residuales de su producción total.

En Uruguay se cultiva el arroz bajo riego, con siembra en seco, y no como cultivo continuo sino en rotación con forrajeras, con destino a la producción de carne y lana.

El arroz es una actividad que se inserta y se acopla al proceso tradicional de producción de carne (base de nuestra economía a partir de su introducción por Hernandarias hace 5 siglos), a partir de un desarrollo artificial de riego y drenaje, en una cultura-sociedad sin tradición de consumo de arroz. (12 Kg./persona/año de arroz elaborado, frente a los 52 de Brasil o más de 60 de cualquier país centroamericano)

Con una productividad que no ha parado de crecer en los últimos 20 años, alcanzando 8000 Kg. por ha de promedio nacional, se demuestra la existencia de un manejo tecnológico (genética y agronomía) producto de la investigación nacional, y por otro lado, un proceso de adopción exitoso, que se expresa claramente por la reducida brecha tecnológica (promedio nacional vs. rendimiento experimental).

La integración vertical es una característica de la cadena arrocera, que ha sido el pilar fundamental para alcanzar logros tecnológicos, comerciales, sociales y ambientales.

Antecedentes

Con el objetivo de ilustrar al lector que no conoce el Uruguay, se nos ocurre oportuno señalar que desde sus 187000 Km2, de planicies suavemente onduladas y con una buena red hidrográfica que se nutre con 1300 mm de precipitación promedio anual, con una altísima variabilidad en su ocurrencia, la ganadería de carne ha sido durante los últimos 4 siglos la actividad económica principal en nuestra agricultura.

De esas 18 millones de hectáreas aproximadamente una tercera parte tiene aptitud agrícola, y se estima que 1:200.000 Has tienen potencial arrozable.

La inmigración europea de la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX introdujo la agricultura, en todos los casos a excepción del arroz, en secano.

Los primeros intentos en el cultivo del arroz que se registran datan del año 1919 en la zona de Bella Unión. Recordemos al pionero Ing. Ezequiel Silva. Algunos años después iniciativas discontinuadas en el departamento de Paysandú, dejaron lugar a iniciativas continuadas hasta hoy día en la zona Este, departamento de Treinta y Tres.

Tempranamente el Uruguay alcanzó el autoabastecimiento, dedicando excedentes a la exportación, llegando a las 180000 has que produce hoy día a lo largo de su frontera con Brasil, con presencia del arroz en 13 de los 19 departamentos.

El avance desde las planicies del este, con topografía plana y drenaje imperfecto, a las laderas del Centro y Norte, implicó un proceso de ajuste tecnológico que ha resultado exitoso, obteniéndose en éstas nuevas áreas, rendimientos iguales o superiores a las planicies referidas.

El desarrollo del riego en el cultivo del arroz evolucionó conjuntamente con las zonas de cultivo, iniciándose con sistemas de bombeo en cauces naturales (Laguna Merin, ríos y arroyos), para posteriormente a partir de la 1980, posibilitar el aumento del área con la construcción de represas, en su mayoría de carácter predial.

Actualmente la mitad de la superficie se riega con agua captada en represas y la otra mitad con cauces naturales.

El desarrollo del riego en el Uruguay ha sido producto de la inversión privada, constituyéndose en excepciones, los emprendimientos con participación estatal.

La mitad de la superficie se riega sin costo energético (por gravedad desde represas) y en el resto, la sustitución de equipos de bombeo Diesel por electrificación de dichos sistemas, ha alcanzado más del 80%.

Evolución de la superficie cultivada y el rendimiento de arroz 1933 a 2005

Producir para la Exportación, Convenio de Fijación de Precios, Riego y drenaje, Generación de Tecnología, Sistema de Cultivo en Rotaciones con Forrajeras, Integración Vertical, Diferenciación del producto y Semilla Certificada son algunos de los conceptos que explican el éxito del sector arrocero uruguayo.

Exportación

Tempranamente el sector arrocero al alcanzar el autoabastecimiento, debe buscar otros mercados. El arroz en el Uruguay es contemporáneo con otros cultivos que se estimularon a partir de una política de sustitución de importaciones, enfocados al mercado interno.

El mercado del arroz uruguayo fue desde muy temprano el mundo, teniendo que enfrentar uno de los mercados más distorsionados (por políticas de subsidios y proteccionismo), abriéndose camino en base a la calidad del producto. Hoy en día el arroz uruguayo está presente en más de 40 mercados, siendo los principales, Irán, Unión Europea, Brasil, Perú.

La necesidad de la uniformidad del producto como atributo de calidad, llevaron seguramente a un enfoque participativo desde la agroindustria, en el programa de semillas y en el recibo y secado del grano.

Sistema Convenio de Fijación de Precios

La visión de las primeras generaciones de industriales y productores, fueron posibilitando una modalidad de comercialización bajo contrato, que fue dando forma a lo que hoy conocemos como Sistema Convenio.

El Sistema Convenio de Comercialización, es producto de la elaboración colectiva de distintas generaciones de dirigentes, agricultores e industriales, que lograron avanzar en la mejora del sistema, fortaleciéndolo, sin perder el objetivo de la integración con un enfoque “ganar-ganar”.

La Asociación de Cultivadores de Arroz (A.C.A) fundada en 1947, es la única entidad gremial que representa a los cultivadores y se financia con el aporte de los mismos.

Es esta Asociación la representante de los productores en la negociación de los contratos y del precio que corresponde cada año. El mismo se basa en un convenio de precio promedio residual, que se conforma con la sumatoria de todos los negocios, de los diferentes grados de elaboración y calidades, según las denuncias de exportación realizadas por las industrias en la Comisión Sectorial del Arroz (C.S.A).

Se reconoce por contrato el costo industrial, y se fijan márgenes sobre ventas al sector industrial.

De esta forma el precio logrado por los productores no depende de su capacidad individual de negociación, El precio final surge transparentemente de los precios logrados en el mercado internacional, siguiendo un protocolo de cálculo que considera costos industriales y utilidades para la industria, establecido en un contrato que se firma cada año antes de sembrar.

Uno de los principales atributos de este sistema es que le permite a la industria trabajar con plena planificación de abastecimiento, sin capacidad ociosa, y que con una antelación de 6 meses puede estimar con bastante exactitud su suministro, planificar sus inversiones, sus presupuestos y sus planes comerciales.

A la vez le permite al agricultor concentrarse en el cuidado de su cultivo, sabiendo que tiene la colocación asegurada en un marco de fijación de precios de negociación colectiva, previamente pactado en el contrato.

Esto ha permitido que en el Uruguay haya un solo precio, independientemente de que el arrocero sea chico o grande, arrendatario o propietario, endeudado o solvente, porque participa de un sistema que le da suficientes garantías de trasparencia y es representado por una entidad que responde a sus productores, quienes recíprocamente con su confianza y adhesión generan capacidad negociadora.

El arroz se paga en función de su calidad industrial. Los parámetros de calidad del producto están definidos en Uruguay por el Decreto 321/88, y en base a los análisis de recibo, las industrias aplican un sistema de bonificación o castigo por rendimiento industrial, y por calidad (definido en el mismo decreto).

En paralelo a los laboratorios de las industrias, la Asociación de Cultivadores, opera cuatro laboratorios en las zonas arroceras, los cuales analizando las mismas muestras que se toman en el recibo, realiza análisis que semanalmente se comparan con los resultados de la industria. Esto le confiere al sistema mayor trasparencia y confiabilidad, y funciona de tal forma que es entendido por ambas partes como un mecanismo de prevención de conflictos, otorgando una garantía adicional a la relación individual entre el productor y la industria.

El precio convenio, es el cimiento desde el cual se edifica la integración vertical.

En ese enfoque se sustentan las iniciativas del Programa de Semillas Certificadas, dado que todos los productores que remiten a los molinos que participan de este Convenio deben sembrar semillas certificadas que dan garantías de uniformidad, y de prevención de dificultades con malezas problema.

El Uruguay no tiene problemas importantes con el “arroz rojo”, principal maleza de los arrozales del mundo, porque tiene un sistema de certificación de semillas ampliamente aceptado por la cadena agroindustrial arrocera.

Diferenciación

Ese mismo enfoque ha dado lugar a definiciones estratégicas tomadas por la cadena arrocera, que tienen que ver con la diferenciación, donde se destaca la prohibición autoimpuesta de la utilización de materiales transgénicos, con un enfoque de pragmatismo comercial que nos permite diferenciarnos de nuestros competidores.

Al mismo tiempo, y con el mismo objetivo se están iniciando estudios de monitoreo de los agroquímicos aplicados al arroz, a los efectos de medir el impacto ambiental, y llegar a la definición de un manual de buenas prácticas agrícolas.

Las especiales características de nuestro sistema de producción agrícola, con una baja utilización en cantidad y frecuencia de agroquímicos, posibilitada por la rotación, debería en un futuro cercano alcanzar la certificación de procesos, en un marco de inocuidad y sustentabilidad, como un elemento de competitividad

Generación y Transferencia de Tecnología

La generación de tecnología nacional en genética y manejo, así como una rápida y eficiente adopción nos posiciona al tope de los rendimientos mundiales, 8000 Kg. por hectárea, logrados en un proceso de avance que registra un Incremento promedio anual, en 20 años de 161 Kg. por año.

Evolución del rendimiento de arroz 1991 a 2007 (kg/ha)

Desde sus comienzos la investigación en arroz se definió con la participación de la cadena arrocera interactuando tanto en la identificación de objetivos y metas, como en el financiamiento. La tecnología disponible en Uruguay hoy en día es el producto del trabajo de centenas de técnicos y productores, en la Estación Experimental del Este, (MGAP) inicialmente y luego en el INIA; técnicos de los Molinos, técnicos particulares y productores, que han contribuido en un proceso de retroalimentación y adopción permanente.

Este proceso de ajuste permanente ha generado una sinergia importante, contribuyendo a una rápida adopción, estimulando la generación sobre la base de un alto nivel de participación directa o asistida de la totalidad de los agricultores, en la evaluación y puesta a punto de las tecnologías.

El sistema de producción uruguayo se basa en una rotación con pasturas, generalmente 2 años de arroz y 4 de praderas de gramíneas y leguminosas (Trébol Blanco + Ryegrass).

Este sistema posibilita estabilidad en los rendimientos y disminución de costos:

  1. menos malezas, hongos e insectos, y consiguientemente menos plaguicidas por efecto de la interrupción de los ciclos biológicos con la rotación,

  2. Fijación de Nitrógeno por las leguminosas de la pastura y por lo tanto, menor fertilización nitrogenada que en los otros países productores.

  3. Oportunidad de laboreo, laboreo anticipado, laboreo mínimo.

  4. Sencilla y económica instalación de las forrajeras.

La excelente complementación agronómica y económica de la fase arroz con la fase pasturas, define un sistema de producción estable, confiable, económico y sustentable.

A diferencia de otros sistemas agrícolas de reciente difusión, el arroz no expulsa a la vaca, sino que la recibe y la acoge como parte del sistema.

Los ciclos y la dependencia de los mercados hacen muy vulnerables a aquellos sistemas sin flexibilidad.

Estoy convencido que las características de nuestro sistema de producción , constituyen la fuente para una combinación virtuosa , donde agricultura bajo riego + rotaciones + investigación nacional exitosa + adopción por agricultores profesionales + integración vertical en el complejo agroindustrial + integración horizontal en sistemas agro pastoriles + diversificaron de mercados +semilla certificada + certificación de procesos + alta productividad + competitividad + sustentabilidad + participación real, posibilitaron cinco décadas de crecimiento con desarrollo ,

Por eso decimos con orgullo "Uruguay: País Arrocero"

 

Tabaré Aguerre.

Ingeniero Agrónomo y 

Presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz.

 



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