La evolución reciente de la Pobreza

Rural en Uruguay



Dr. Alberto Riella

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Alberto Riella es profesor efectivo del Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República y actualmente se desempeña como  Director de dicho Departamento. Es Doctor en Sociología por la Universidad Federal de Rio Grande do Sul- Brasil y ha desarrollado investigaciones en instituciones públicas y ONG’s en temas relacionados a Sociología Rural y Desarrollo Territorial. Tiene varias publicaciones en revistas arbitradas tanto nacionales como internacionales y ha compilado cinco  libros en los temas de su especialidad. También integra el Comité Académico de Desarrollo Regional de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM). Ha cooperado con la UNESCO, FAO, IICA  en los temas de su especialidad, y ha sido coordinador general de dos proyectos  ALFA II  sobre  Territorio, Gobernanza y Desarrollo Rural desde una perspectiva comparada de los procesos de integración del Mercosur y la Unión Europea


En el último lustro, el efecto del fuerte crecimiento del sector agropecuario y de las políticas públicas de redistribución impulsadas por el gobierno, parece haber incidido en la disminución de la incidencia de la pobreza en el medio rural. Esta constatación se mantiene más allá de la metodología utilizada para su medición, es decir, la pobreza disminuye tanto en función de la determinación de un umbral de ingresos mínimos (metodología de la Línea de Pobreza) como de la consideración de un conjunto de carencias críticas (Necesidades Básicas Insatisfechas).


Estos dos enfoques son los más utilizados en el país para determinar quiénes son los pobres (1). La primera metodología consiste en medir los ingresos  con los que cuenta el hogar y estimar si los mismos son suficientes para que puedan cubrir sus necesidades básicas. La condición de pobreza estaría definida así por la insuficiencia de ingresos en relación al umbral (o línea de pobreza) establecido. La segunda metodología se basa en la evaluación directa sobre la satisfacción de las necesidades básicas de los hogares, en función de los bienes y servicios sociales que disponen. Para ello se seleccionan un conjunto de necesidades consideradas básicas y se determina un umbral para cada dimensión. Mientras el primer método permite detectar cambios en el acceso a los recursos de los hogares en periodos de tiempo corto (debido a la variabilidad de los ingresos) el segundo es una medida estructural en tanto permite detectar carencias que no se obtendrían fácilmente por la mejora circunstancial de los ingresos y que en ciertos casos dependen más de inversiones y políticas públicas (Vigorito, 2005).


En primer lugar, al observar la evolución de la pobreza en los hogares mediante el método de las necesidades básicas, en una perspectiva de mediano plazo, se aprecia que en la última década (1999-2008) se produce una reducción del orden de 13 puntos en los hogares con al menos una necesidad básica insatisfecha (NBI) y de 8 puntos en los hogares con 2 o más carencias. Esta variación indica una modificación importante en las condiciones de vida en el medio rural, sobre todo en lo referido a la inversión en vivienda y acceso a servicios.


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Por su parte, como indica el cuadro 2, la evolución del porcentaje de personas con al menos una NBI también registra una reducción de 12 puntos desde el año 1999, pasando del 46.9% al 34.9%.


En los años más recientes en los que se dispone información (3), los pobres con al menos una carencia se reducen sistemáticamente: entre el 2006 y el 2007 disminuyen 2.5 puntos y entre el 2007 y el 2008 decrecen 1.2 puntos. Estas variaciones, aunque de poca magnitud, son importantes dado el carácter estructural de estas carencias y su tendencia constante de decrecimiento durante todo el periodo.


En todos los años, vemos que el porcentaje de personas con al menos una carencia crítica, es siempre superior en la población rural dispersa que en los pequeños poblados. Aunque en ambos territorios se manifiesta la misma tendencia a la reducción, la reducción opera con mayor fuerza en los pequeños poblados, lo que genera que la brecha entre ambos territorios se vaya ampliando lentamente. Al inicio del periodo, en 1999, era de 15.3 puntos y al final del mismo, en 2008, de 18.8 puntos.


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Como se observa en el cuadro 2, en el periodo 1999-2008, la mayoría de los indicadores relevados presentan mejoras sustantivas, excepto los de hacinamiento y tenencia de refrigerador que se muestran relativamente estables. Los indicadores con una mejor evolución son los de disponibilidad de agua potable, educación y vivienda. No obstante, los indicadores de educación y acceso al agua continúan teniendo la mayor importancia relativa, principalmente por el peso que estas carencias tienen en las áreas rurales dispersas.


Para ver la evolución del fenómeno de la pobreza según insuficiencia de ingresos, se optó por realizar el análisis exponiendo las dos Líneas de Pobreza (LP) construidas por el INE: la  del año 2002 que se utilizó hasta el año 2009 y el re cálculo del fenómeno utilizando la nueva línea del 2006 en base a la Encuesta de Gastos e Ingresos de los hogares de ese mismo año (2). Como se verá, con  ambas LP, se produce una reducción importante de las personas pobres. Lo que si varía es la magnitud misma del fenómeno para cada una de ellas.


En el cuadro 3 se muestra la evolución según la LP del año 2002 para el periodo 2006-2009 en los dos ámbitos rurales analizados. Como se aprecia, el porcentaje de personas pobres se reduce en ambos territorios, siendo superior la reducción en 1.5 puntos en el medio rural disperso.


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Si comparamos los niveles de pobreza en los dos ámbitos, encontramos una situación contraria a la analizada con la medición de las carencias críticas (NBI) ya que se observa que los niveles de pobreza son menores según esta metodología de la LP en el medio rural disperso que en los pequeños poblados. También cuando analizamos la brecha de pobreza entre ambos territorios aumenta el gap entre las zonas rurales dispersas y los pequeños poblados, pero ahora a favor de las primeras.


Ahora si tomamos la nueva LP del año 2006, como se observa en el cuadro 4, en el 2006 la pobreza era sensiblemente mayor para los pequeños poblados que con la línea anterior (LP 2002) pero levemente inferior para las zonas rurales dispersas. Ambas líneas ponen de manifiesto, con diferente magnitud, la brecha entre ambos territorios en el periodo. (4)


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Según este método, en el año 2009 los pobres en el medio rural disperso son el 9,6% mientras que en los pequeños poblados son el 25.4%. En el periodo 2006-2009, la reducción de la pobreza en el medio rural disperso es de 13.9 puntos mientras que en los pequeños poblados alcanza a 20.2 puntos. En ambos casos esto significa una reducción muy importante que puede explicarse, como se ha mencionado al inicio del artículo, por el crecimiento de los ingresos en el sector y las políticas públicas y sociales implementadas en este período (6).


También en estos años, la fuerte brecha entre ambas regiones muestra una reducción, pasando de ser de 22.1 puntos en el 2006 a 15.8 puntos en el 2009.


Esta marcada diferencia entre ambos espacios de la ruralidad, muestra la necesidad de considerar políticas diferenciadas en el medio rural para la reducción de la pobreza, haciendo énfasis en la particularidad de cada situación. Ambos territorios tienen problemas de pobreza importantes según la metodología que se utilice. Un enfoque que busque reducir la pobreza a través de la inversión pública para la reducción de las carencias básicas debería tener como objetivo prioritario el medio rural disperso en tanto las políticas orientadas a combatir la pobreza por insuficiencia de ingresos deberían concentrar su acción en los pequeños poblados rurales.


Pero esta situación no es territorialmente homogénea si consideramos además la variación departamental. Como vemos en los mapas 1 y 2, al desagregar la pobreza rural según LP por departamento, tanto a nivel de la población total como de la población infantil, encontramos que la evolución de los indicadores globales es producto de diferencias territoriales muy importantes, que muestran la necesidad de atender prioritariamente algunas regiones donde los índices de pobreza aun presentan niveles que triplican el promedio nacional. En este sentido, las regiones norte, centro y centro-este deberían ser el foco de las acciones territoriales ya que en ellas se concentra el mayor problema de la pobreza en términos relativos y por ende los territorios con menor grado de bienestar.


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En este mismo sentido, la evolución del Índice de Cohesión Social Rural (ICSR) (7) en el periodo 2006-2008 confirma esta tendencia. Si bien se produce un incremento de la cohesión social a nivel nacional de cuatro puntos (pasando de 0,55 a 0,59), cuando se analiza esta evolución a nivel departamental, se observa que las diferencias regionales se mantienen. Esto indicaría que la mejora global, al igual que lo muestran los indicadores de pobreza, se da  como resultado de una mejora del conjunto pero manteniendo las desigualdades entre los territorios. La brecha entre los que están en mejor condición relativa y los que están peor no presenta una reducción importante (Riella, 2009). Por tanto, el crecimiento del sector agropecuario y el conjunto de las políticas públicas implementadas, si bien han contribuido aumentar la cohesión social y disminuir la pobreza rural, no han sido aún capaces de reducir las desigualdades entre territorios rurales.


En síntesis, en los últimos años, en un contexto de crecimiento del sector agropecuario y de aplicación de políticas públicas redistributivas, se observa una mejora en las condiciones de vida de la población rural, disminuyendo la incidencia de la pobreza, tanto en función de los ingresos como de las necesidades básicas. Pero esta disminución de la pobreza mantiene importantes diferencias regionales, manteniéndose el gap entre las zonas rurales dispersas y los pequeños poblados rurales. A su vez, se puede sostener que los efectos del crecimiento del sector, no estarían alterando las desigualdades regionales, sino que más bien generarían una mejora global pero sin modificar la estructura asimétrica en la distribución de los beneficios sociales del crecimiento.


Esto pone de manifiesto la importancia de un enfoque territorial de las políticas públicas y sociales para la disminución de la pobreza y la reducción de las desigualdades, para lograr una mayor eficacia ajustándose a las características específicas de cada uno de los territorios y considerando los diferentes niveles de ruralidad ya señalados.


Estas políticas para el aumento del bienestar de la población rural se hacen particularmente necesarias en un país como el nuestro que pretende tener un modelo de desarrollo inclusivo que articule el crecimiento en el sector rural y agroindustrial con la redistribución entre la población involucrada en la generación de esas riquezas.


Notas

1 En cierto sentido, todos los métodos para medir pobreza tienen un enfoque reduccionista ya que ninguno es capaz de captar por si sólo la multidimensionalidad del fenómeno. Actualmente existen otras formas de medición de la pobreza que intentan ampliar las dimensiones observables pero no es posible disponer de una serie de información para analizar su evolución.

2 Incluye como NBI acceso a la vivienda que alcanza al 1.7% de los hogares.

3 Las mediciones sobre pobreza rural sólo son posible hacerlas de manera anual a partir del 2006 cuando se amplió la Encuesta Continua de Hogares (INE) a todo el territorio. La fuente anterior, es la Encuesta de Hogares Rurales realizada por el MGAP en el año 1999.

4 La LP 2002 (INE) toma como supuesto que las necesidades básicas de alimentación de las personas del interior urbano menor de 5000 habitantes y del interior rural son iguales a las de las áreas urbanas del interior mayores de 5000 habitantes. La nueva LP 2006 (INE) utiliza canastas de alimentos diferentes para las distintas áreas y no considera el valor locativo para las áreas rurales dispersas.

5 La evolución de los ingresos de los trabajadores privados del sector agropecuario, creció entre 2006 y 2009 en forma acumulada un 48,3% en tanto la inflación acumulada en el periodo fue de 30 puntos.

6 La evolución de los ingresos de los trabajadores privados del sector agropecuario, creció entre 2006 y 2009 en forma acumulada un 48,3% en tanto la inflación acumulada en el periodo fue de 30 puntos.

7 EL ICSR mide las desigualdades relativas entre los departamentos. Varía entre 0 y 1, siendo 1 el valor que indica el mayor logro relativo de cohesión social y 0 el valor correspondiente a la peor situación relativa de cohesión social. Los indicadores que lo componen son: % de personas mayores de 15 años que no tienen educación primaria completa (incluye sin instrucción); % de personas mayores de 20 años que no tienen educación secundaria completa (incluye sin instrucción); % de niños y jóvenes (6 a 18 años) con acceso a Internet; % de la PEA desocupada; % de personas que aportan a alguna Caja de Jubilaciones por su ocupación principal respecto del  total  de ocupados; % de personas con mutualista; % de hogares en viviendas precarias (paredes de ladrillos, ticholos o bloques sin terminar; materiales livianos sin revestimiento; adobe o materiales de desecho ); % de hogares sin energía eléctrica y % de hogares con teléfono (fijo o celular).






Referencias bibliográficas


INE (2010) Estimaciones de la pobreza por el Método del Ingreso. Montevideo.

MGAP – OPYPA. (2000). Encuesta sobre el Empleo, los Ingresos y las Condiciones de Vida de los Hogares Rurales. Uruguay.

Paolino, C. (coordinador) (2008) Estudio sobre la pobreza en Uruguay. Montevideo.

Riella, A. (2009) Población rural y empleo agropecuario. Análisis de la Encuesta Continua de Hogares, 2008. MGAP-FAO. Montevideo.

Vigorito, A. (2005) Las estadísticas de pobreza en Uruguay". Informe preparado para el proyecto Estadísticas sociodemográficas en Uruguay. Diagnóstico y propuestas. Facultad de Ciencias Sociales-Fondo de Naciones Unidas para la Población (UNFPA).



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Comentarios  

 
0 #1 juancavalleri 02-09-2010 21:12
muy buen informe del estudio sociologico.-
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